Las brujas no existen… (??)

una simple nota al pasar…
Las brujas no existe, pero que las hay. Hace dos noches me desperté despúes de una pesadilla realmente horrible: era chica y mi cuerpo había sido ocupado por alguna cosa extraña que no me dejaba hablar y que me atormentaba. Ningún adulto me creía, hasta que vi en la cara de uno de ellos algo que me hizo gritar el silencio. Me desperté agitada, toda transpirada y con ganas de hablar con alguien. A las dos de la mañana no era muy buena idea, por lo que prendí la radio e intenté distraerme de todo lo que pasaba por mi cabeza.
A la mañana siguiente, en el trabajo, mi cara asombró a más de uno, que supuso que había salido de fiesta toda la noche. Ahi estaba Matias, con una cara bastante peor que la mia. “No pude dormir en toda la noche, no se… me costaba dormirme, me dormí como a las dos o tres de la mañana, después me despertaba. Dormi re mal”. Una simple coincidencia…
Mientras esperaba mi clase, llegó Luciana. Mate de por medio, me cuenta que la noche anterior se había quebrado emocionalmente; no para de llorar y de decirle al novio un montón de cosas que se le cruzaban, estaba como alterada por algo que jamás había sentido.
Al mediodía, David se sentó a almorzar conmigo. Charla va, charla viene, me dice: “no sabes… dormí re mal; me desperté como a las dos de la mañana con la sensación de haberme quedado re dormido… y a las tres de nuevo.. y asi toda la noche”. Ah bueno, dije yo… aca pasa algo… debe ser algo del barrio, pensamos; todos vivimos mas o menos cerca.
Esta mañana Luciana me llamó para contarme la última novedad: ayer, en la guardería de esquí, todos los instructores estallaron en llanto, con peleas, con desplantes… Una sensibilidad jamás vista en la montaña.
Luciana pensó en algo de la Luna Llena, alguna energía cambiada o algún efecto que formó, de una noche a la otra, un grupo de lunáticos.
No tuve más remedio que pensar en cuán poca atención le prestamos a la naturaleza. Hace muchos años, la gente del campo decia que si uno miraba fijo a la luna llena, se volvía loco. ¿Será que esa gente prestaba más atención a lo que los rodeaba?

Las brujas no existe, pero que las hay. Hace dos noches me desperté despúes de una pesadilla realmente horrible: era chica y mi cuerpo había sido ocupado por alguna cosa extraña que no me dejaba hablar y que me atormentaba. Ningún adulto me creía, hasta que vi en la cara de uno de ellos algo que me hizo gritar el silencio. Me desperté agitada, toda transpirada y con ganas de hablar con alguien. A las dos de la mañana no era muy buena idea, por lo que prendí la radio e intenté distraerme de todo lo que pasaba por mi cabeza.

A la mañana siguiente, en el trabajo, mi cara asombró a más de uno, que supuso que había salido de fiesta toda la noche. Ahi estaba Matias, con una cara bastante peor que la mia. “No pude dormir en toda la noche, no se… me costaba dormirme, me dormí como a las dos o tres de la mañana, después me despertaba. Dormi re mal”. Una simple coincidencia…

Mientras esperaba mi clase, llegó Luciana. Mate de por medio, me cuenta que la noche anterior se había quebrado emocionalmente; no para de llorar y de decirle al novio un montón de cosas que se le cruzaban, estaba como alterada por algo que jamás había sentido.

Al mediodía, David se sentó a almorzar conmigo. Charla va, charla viene, me dice: “no sabes… dormí re mal; me desperté como a las dos de la mañana con la sensación de haberme quedado re dormido… y a las tres de nuevo.. y asi toda la noche”. Ah bueno, dije yo… aca pasa algo… debe ser algo del barrio, pensamos; todos vivimos mas o menos cerca.

Esta mañana Luciana me llamó para contarme la última novedad: ayer, en la guardería de esquí, todos los instructores estallaron en llanto, con peleas, con desplantes… Una sensibilidad jamás vista en la montaña.

Luciana pensó en algo de la Luna Llena, alguna energía cambiada o algún efecto que formó, de una noche a la otra, un grupo de lunáticos.

No tuve más remedio que pensar en cuán poca atención le prestamos a la naturaleza. Hace muchos años, la gente del campo decia que si uno miraba fijo a la luna llena, se volvía loco. ¿Será que esa gente prestaba más atención a lo que los rodeaba?  ¿Será que estamos perdiendo la capacidad de observación?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: