Sobre la educación

La escuela nº 36 de Covunco cumplió 100 años. No, no es un nombre sacado de una historia fantástica; es una población en el norte neuquino.

¿A qué viene todo esto? En el noticiero del mediodía la primer noticia fue el paro nacional de los docentes, la instalación de la carpa blanca (ehh ¿me funciona mal la memoria o esta carpa ya se instaló hace varios años? Me suena conocido…) entre otras cuestiones. Se veían maestros y otros anexados (dudo que todos los que estaban ahí sean los que te enseñan el ABC…) con un reclamo justo: un aumento de sueldos. Acto seguido, la señora del noticiero presenta la nota de Covunco y la escuela centenaria.

La verdad es que uno piensa que maestros y médicos deberían tener sueldos muy buenos porque son dos profesiones básicas: salud y educación. Pero también uno piensa en las escuelas rurales, en las de frontera, en las de verano (aunque muchos no lo sepan, en nuestro país todavía existen lugares que imparten clases entre octubre y mayo) y en parajes que no existen ni en los mejores mapas de google. Lo mismo con las salitas, dispensarios y médicos que están desperdigados por el país. Es más el amor por la profesión que el sueldo lo que los motiva. Escuchaba a la directora del colegio, emocionada y orgullosa de ser la directora de esa escuela, recordando a todos los que habían sido parte y quienes habían logrado que hoy llegue a semejante aniversario… Ni un reclamo, ni un pedido, ni una lágrima de súplica. Y eso que estaba el gobernador con todo su séquito y era EL momento para empezar a pedir lo que sea…

Soy fiel defensora de la escuela pública, laica y gratuita. Tuve la suerte de poder experimentar la educación pública y privada para poder defender la educación que, por Constitución y por derecho (nacional e internacional) corresponde a los niños y de la cual el Estado debe encargarse. Pero me parece que justamente quienes educan deberían empezar por educarse ellos… Y más allá de la educarse en tanto capacitación (que POR FAVOR, es urgente), educarse en tanto ubicarse con el reclamo

Entre esta educación está la lógica y el pensamiento racional. Deberían ponerse a pensar que hay una crisis mundial que (a pesar que nuestra presidente diga lo contrario) afecta a nuestro país (y sí… podemos estar salvándonos, pero cuando quienes nos compran granos y carne dejen de comprar porque no tienen un peso partido al medio… quiero escucharla decir lo mismo que ahora, que la crisis no nos afecta).  Y es sabido que cuando hay crisis, se achican los presupuestos. Está bien, los suelos son inversamente proporcionales a los índices de inflación… Se entiende. Pero todos los gremios están sufriendo lo mismo, todos los trabajadores nacionales y todo el país. No son los únicos.

Estaría bueno que tomaran el ejemplo de estos maestros que están perdidos en algún lugar del país. Super héroes que, además de educar como pueden a chicos de diferentes edades y niveles, les dan de comer, les enseñan labores, los arrullan a la noche, dan clases en construcciones que se llueven y son freezers en invierno… Sí, tienen sueldos con porcentajes por zonas desfavorables, etc, pero hay que vivir en esos lugares. Y sin chistar. Están los que no tienen luz, ni gas, ni internet, ni teléfono. Están los que reciben chicos con problemas familiares, con problemas de salud, chicos que llegan de distancias inimaginables a caballo, a pie. Son maestros que viven ahí, en el colegio, sin auto, sin todas las comodidades de una ciudad. Son maestros que muchas veces son LA familia de estos chicos. Saben que muchos de esos chicos (tal vez, la mayoría) no va a ir a la universidad, ni siquiera a un secundario. Probablemente tampoco salgan de esos parajes. Pero igualmente les dan las clases, todos los días, en condiciones que, estoy segura, la mayoría que está protestando no podría ni siquiera aguantar una semana.

Estoy de acuerdo con la educación pública. Estoy de acuerdo con que los maestros y educadores deberían tener buenos sueldos. Pero primero deberían ser educadores, no simples contadores de historia argentina, repetidores de dictados y maestros con errores de ortografía.

Suspender las clases no me parece una opción porque están arruinando el futuro de quienes, tal vez, lleguen a ser gobernantes. Y si no están bien educados, si esos chicos no aprenden a pensar, ni a razonar, ni nada, seguramente la situación de los maestros va a empeorar. Sí me parece que deberían seguir dando clases, deberían explicarle a los chicos porqué piden un aumento, para qué lo piden y qué pasa con el Estado que no puede responder, qué pasa con el mundo. Explicarles que ese aumento no es sólo para los colegios que están protestando, sino también para aquellos que porque están a miles de kilómetros, porque están en el medio del campo o perdidos en la selva, la estepa o el bosque no pueden pedirlo, pero que lo necesitan más que todos.

Hablar. Educar. Compartir. Fomentar el diálogo. EDUCAR por sobre todas las cosas. No solo a los chicos, sino a todos.

Un buen maestro es aquel que jamás deja de ser alumno…

Saludos,

Bren

2 comentarios to “Sobre la educación”

  1. +Aramis+ Says:

    Ah si si, la historia suena conocida cierto?

    Ahora claro que yo agregaría un condimento más, porque esto, como vos decís, es un círculo vicioso en donde sin educación no tenemos ciudadanos formados, que no van a ejercer sus derechos como corresponde, ni respetar sus obligaciones como deberían, a su vez esos ciudadanos van a alimentar un sistema político con graves ignorancias; lo que finalmente lleva a que no ser formulen políticas públicas que contribuyan al desarrollo de una educación (al menos) decente, y volvemos a empezar…

    Pero si nos desplazamos a una segunda dimensión, donde contraponemos al Maestro rural (y acá la M tiene toda la carga que le corresponde) con el docente urbano medio (esto sin carga peyorativa alguna eh), vemos el segundo gran problema (asumiendo que el primero es la formación) que es la falta de un vínculo docente-alumno (por ridículo que suene) donde uno enseña y el otro aprende, y esto (mal le pese a los ultra-liberales) requiere que el vínculo esté cargado de un componente de respeto, elemento fundante de la relación y que se va diluyendo porque los docentes quieren “estar en la onda” y entonces a veces lo lográs distinguirlos de los alumnos; o porque los padres de los alumnos le quitan todo sustento a su autoridad.

    Educar y educarNos, o no vamos a llegar a ningún lado…

    SL2,
    Mariano

  2. Brenda Ailin Segurel Says:

    Marianito:
    gracias por tu acertado comentario. Creo que además deberías agregar que muchas veces los padres no están presentes y los chicos crecen sin una imagen de autoridad a la cual respetar, ergo, no van a respetar jamás a un adulto… menos a un maestro.
    gracias de nuevo por tu tiempo y los mejores deseos para tu blog,
    saludos,
    Bren

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