Esqui para chicos

Cuando la rutina parece no tener nada nuevo con qué sorprenderte, siempre aparece algo que termina llamándote la atención. Parecía una temporada más entre tantas, agotamiento físico y psíquico del trabajo deportivo al aire libre y con la responsabilidad que el riesgo del deporte y la el tener a cargo niños traen aparejado. Una de esas temporadas en que todo es igual, donde las gratificaciones parecen ir desvaneciéndose con la nieve, al mismo ritmo que se va aproximando la primavera.

Pero, como dije, algo siempre llega. Esta vez fue el plan social que se armó para los chicos de los colegios públicos de Villa la Angostura, Villa Traful, Cuyin Manzano e Isla Victoria. Es un plan que se lleva a cabo desde hace cuatro años más o menos en ésta localidad y que en Bariloche ya lleva casi diez años.

Plan Social. El nombre puede generar rechazo para muchos, pero va más allá del Estado de bienestar al que mal nos tiene acostumbrada la historia argentina.

¿Qué es el Plan Social de esquí escolar? Los objetivos son varios. La idea más general es que todos los chicos de 6º y 7º grado de los colegios provinciales públicos de estas zonas suban aunque sea una vez a la montaña, conozcan el invierno y practiquen esquí durante tres días. Obviamente el plan tuvo sus detractores, con quienes compartí en algún momento la objeción más “clara” al proyecto: “¿para qué ilusionar a chicos con este deporte, si probablemente no puedan volver a practicarlo? Es mostrarles un mundo que no todos van a poder tener”. Pero después de la experiencia (sí, a diferencia de muchos de los detractores, me animé a probar qué era todo esto), cambié la perspectiva.

El objetivo del Plan va mucho más allá que mostrar un mundo extraño e inalcanzable. Les doy las razones con las cuales nos pidieron ser parte del plan y las razones que surgieron a medida que pasaban las clases. No tienen un orden, sino que son en general y todas son importantes. Veamos:

1- Generar integración social: los chicos pueden sentir que no es un lugar ni un deporte de elite (es uno de los pocos lugares del mundo donde el esquí es considerado un deporte elitista; en muchos lugares del mundo incluso es parte de la agenda escolar de los chicos). Además, pueden ver que quienes trabajan en el centro de esquí no son aliens, sino personas que ellos conocen, amigos, vecinos, parientes, gente igual que ellos. Por otra parte, todos los colegios públicos asisten al plan, lo cual no genera una división entre colegios ni resentimientos, etc.

2- Mostrar opciones para la inserción laboral: los chicos pueden ver que existen otras fuentes de trabajo (instructor, medios, maquinas, patrulla, servicios, etc.) en los cuales es posible trabajar. También es importante que sepan que el centro de esquí es una de las fuentes económicas más importantes que tiene la zona durante determinados meses y que por eso mismo es bueno tener idea sobre el deporte, el lugar y los recursos. La frase “sí, conozco, déjeme explicarle” resume la idea.

3- Aprender jugando: muchos chicos, sin importar la condición económica, no tienen incorporado en la familia el aprendizaje lúdico por diferentes circunstancias. Sin importar la edad, es de suma importancia que los chicos puedan ejercitarse, jugar, divertirse, sentirse parte de un grupo. Si no, lean la Declaración Universal de los Derechos del Niño, de la que nuestro país es parte. Los niños tienen derecho a la educación, al acceso a la cultura y a ejercitarse de forma sana, ergo, de hacer deporte. La mejor forma de relacionarse, de recrearse, de divertirse y de aprender es jugando.

4- Generar conciencia: en especial la ecológica; ¿por qué es importante cuidar el cerro, el bosque, el agua, el turismo? El instructor, los profesores de educación física y los coordinadores que acompañan a los grupos también tienen una función como educadores. Respetar el medio, cuidarlo, enseñar sobre el lugar en que se desarrolla la actividad. Esto lleva a que, de a poco, los chicos aprendan que el turismo es un recurso importante para la comunidad y que todo lo que rodea al deporte es importante para fomentar este recurso económico.

5- Aprender sobre seguridad: cómo cuidarse en la montaña (entorno que rodea a todos los chicos, suban o no a esquiar, ya que la localidad está en el medio de la montaña), aprender a cuidarse solos, a cuidar amigos y a cuidar pertenencias. Aprender a desenvolverse en un lugar que no tiene clima estable, ni terreno normal, ni condiciones fácilmente predecibles.

6- Como elemento educativo: como mencioné anteriormente, se enseña a los chicos a conocer el lugar: flora, fauna, condiciones climáticas. Por otra parte se lo introduce en el funcionamiento de un centro de esquí: cómo comportarse en los medios, en las pistas, con los compañeros. Fomentar la ayuda entre compañeros, la solidaridad, etc., es también parte de la idea.

7- Conocer el entorno: el cerro es considerado como un ambiente exclusivo para el turista y, dentro de estos, de una elite. Pero no es así. El cerro es parte del lugar de pertenencia de los chicos, es una montaña más que se distingue de las otras por la infraestructura pero que está dentro de los límites de la localidad. Y esto es importante para que los chicos sepan qué hay, porqué el centro de esquí es importante, porque la montaña es importante. Además el entorno puede ser fuente de trabajo y de recreación. Como agregado, conocer el lugar al que pertenecen hace que los chicos lo quieran más y lo cuiden más.

8- Sacar a los instructores de la burbuja en la que viven: durante la temporada el instructor vive en un mundo de nieve blanca donde los problemas se ven reducidos a su mundo y a los turistas que pisan el centro invernal. Con el Plan, chicos y adultos interactúan y comparten visiones, aprendizajes y una experiencia mágica. Además, por lo general durante la temporada los instructores interactúan en su mayoría con turistas. La idea del plan es también que haya un puente entre los mismos locales y entre los instructores foráneos y la gente local.

Tal vez las razones no bastan. Es un tema que se puede discutir desde muchos puntos de vista. Pero después de compartir con estos chicos varias mañanas hermosas, de ver cómo se fueron abriendo a los instructores (y nosotros a ellos), ver esas sonrisas y escuchar las carcajadas de ellos cuando se deslizaban por la nieve, ver las caritas de sorpresa cuando pudieron ver la inmensidad del lago y de la cordillera desde el camino panorámico, o encontrar sus casas desde lo alto de una montaña, ubicar el colegio y el gimnasio… no tengo casi palabras.

La experiencia fue única, maravillosa. De esas que reconfortan el alma por la sola razón de haberla realizado. El mayor premio de estos días fue la frase de una de las nenas: “gracias seño, porque sin usted no hubiésemos podido ver todo esto”. Esa frase y el abrazo de afecto sincero con los ojitos mojados de esa nena merecen que este plan siga creciendo y llegue a todos los chicos.

La última semana les tocó el turno a los chicos de la escuela especial nº 18. Tengo que reconocer que subí con pánico extremo. Sí, lo desconocido, lo diferente genera esa sensación. La falta de formación también. Y es que en Argentina prácticamente no existen los profesionales del esquí que se dediquen a personas con discapacidades físicas y/o mentales, así que enfrentarse a este desafío con la formación tradicional fue, justamente, todo un desafío. Pero tengo que reconocer que terminó siendo una de las experiencias más difíciles pero gratificantes de todas las que tuve en el cerro. Ver las ganas de estos chicos a pesar del mal clima, las pilas que le ponían para intentar deslizarse, cómo se ayudaban entre ellos. Realmente todo un ejemplo y el mejor aprendizaje para mí. Tengo que agradecer también las garras que silleros, pomeros y pisteros le pusieron para ayudarnos con los chicos.

El miércoles 1º de octubre se hizo el cierre en el Centro de Convenciones, con la asistencia de casi todos los chicos que se vieron beneficiados por el plan. Rescato dos frases: la del gerente del cerro: “la importancia de crear un semillero en la localidad de instructores, personal de cerro y esquiadores” y la del secretario de deportes de la municipalidad: “la importancia de crear puentes: entre nación y la localidad, entre las escuelas, entre los instructores, etc.”. Hasta el subsecretario de deportes de nación parecía sorprendido por el proyecto. Y es que cuando se quiere, se puede.

Y es posible que todos los chicos sean parte: de la comunidad, de un sueño, del juego, de la montaña.

Gracias a todos los que hicieron posible el plan. Gracias a los chicos por regalarnos esas sonrisas y esas ganas de seguir, de no querer parar. Son el incentivo que todos los instructores necesitamos para seguir adelante.

Gracias a todos. ¡Hasta el año que viene!

Bren

 

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