paseando por la Feria

El viernes pasado fuimos con mi hermano a nuestro peregrinaje anual a la Feria del Libro de Buenos Aires, como buenas ratas de biblioteca que somos. No ibamos con intención de comprar nada, sino de chusmear un poco, tomar nota de algunos títulos y después recorrer las viejas librerías de la calle Corrientes o esos tugurios escondidos que siempre tienen algo bueno.

A diferencia de otros años, nos llevamos varias sorpresas. Acompáñenme en estas curiosidades:

LA SEGURIDAD: (dedicad por completo al Lic en Seguridad,  Edu Securhim). Y le había adelantado a mi hermano que entrar a la feria sin pagar no era cuestión de libreta universitaria, sino de capacidad de observación. Efectivamente. Pasamos por la boleteria, ticket en mano, y entramos a la feria. Pero nadie jamás nos cortó el ticket, nos frenó o nos dijo algo. La foto demuestra que no miento!!!

LA FOTOCOPIADORA: es lo que parece a simple vista. Ahi nos preguntamos ¿no era que en teoría no se podían fotocopiar libros? ¿¿qué hace una fotocopiadora en la feria del libro?? Terrible paradoja hubiese sido, si no nos hubiésemos percatado que, en un rincón, había un cartel que explicaba que era para hacer ediciones de libros. Igualmente, un poco más de información a la vista no vendría mal.. no vaya a ser cosa que uno se tiente y empiece a fotocopiar ediciones agotadas, jejeje.

LOS GREMIOS: no vendían libros, no promocionaban la lectura y ni siquiera daban una charla educativa. Pero ahí estaban. Contamos cuatro. Todavía no sabemos qué cornos hacian ahi, porque cuando te acercabas a ver qué hacían, las damas del stand te miraban feo… Yo propongo para el año que viene un stand del gremio de los plomeros del barrio de Motecastro (con libros sobre plomeria, por supuesto)

LAS BARATIJAS: hasta el año pasado creo que eramos mi hermano y yo los que visitábamos los stands de las comunidades árabes e islámica. Pero este año, cuando nos acercamos vimos un mundo de gente en la mitad del stand. Era imposible ver qué regalaban o si estaban haciendo una convocatoria para algo. La otra mitad del stand estaba completamente vacía. Claaaro, nos acercamos y vimos que en el lado ocupado la comunidad hizo eco de sus tradiciones de mercaderes turcos y se instalaron con toda una serie de productos aptos para la venta (lo mas relacionado con la feria, unas lapiceras)  y del lado vacio, los libros.

EL MURO: en realidad esto es para rescatar la frase: “Puentes si, muros no”. En memoria del muro en Israel que divide a palestinos de israelíes. Curiosamente, a pocos metros de este stand estaba el de la comunidad israelí (cerrado por sabbath). A ver chicos si leemos más y nos matamos menos… que tienen unas playas bárbaras como para ir de vacaciones. Este es el verdadero muro de los lamentos…

LA GUERRA DE LAS GALAXIAS: no solo había un stand con Darth Vader firmando autógrafos (bah.. habia un muñeco), sino que EEUU decidió promocionar la última campaña de Reagan y poner en su stand nada más ni nada menos que una serie de avioncitos y mapitas de la galaxia. Y creo que si había dos o tres libros, era porque los de CQC se los dejaron ahi. Lo más triste era ver la cantidad de personas sacándose fotos el transbordador espacial… eso es capacidad de convocatoria. To de infinity and beyond!!

EJÉRCITO ARGENTINO: debería llevarse el premio al mejor stand.. lejos. Yo se que muchos están completamente en contra de los militares y otros están más que a favor. Pero alejémonos de estas visiones y pongamos los ojos en los libros de historia argentina. No solo cuentan con unas ediciones muy buenas sobre crónicas de batallas, historia del ejército argentino y libros de geoestrategia. Sino que era el único stand de una editorial argentina que se hizo eco del mes de mayo y no tuvo vergüenza en mostrar la argentinidad colonial. Un stand hermoso, ordenado y prolijo. Los hombrecillos de verde que atendían estaban muy predispuestos a atender también. Realmente merecía la visita. Curiosamente, no había nadie adentro. Mis felicitaciones a la gente del ejército por su aporte a la Feria.

CULTURA PARA TODOS: no, no se rian de Les Luthiers. Un stand que vende libros por $2 y que deja que la gente revuelva sin preocuparse por el estado en el que quedan los libros, merece un comentario. Casi terminando el recorrido vimos un conglomerado humano, apretado en una columna, revolviendo, riéndose y cargando libros como mulas. ¿Y acá que pasa? Claaaro, libros por $2: la mejor oferta de toda la feria y el precio más accesible para los argentinos que no pueden pagar una edición 2008. Un slogan válido hubiese sido “¿Cultura por cantidad o por calidad? Las respuestas al mundo por $2″ Obviamente esta rata de biblioteca recuperó algunos libros de hace 40 y hasta 70 años atrás y salio con 7 libros que van a dar que hablar.  La chica de la primer foto tenía unos 10 libros… $20. Era curioso ver cómo todos nos acercábamos para reírnos de eso y terminábamos comprando algo… Para los que dijeron que la Feria tenía precios inaccesibles…

EL CHE: gran sorpresa se hubiese llevado el Sr. Guevara si hubiese visto el stand donde lucraban con sus fotos en postales, gigantografías, posters y otras variedades. Todo un ícono capitalista.

MEJOR MALO CONOCIDO… que bueno por conocer. Nos sorprendimos al ver que la gente va directo al stand de las librerías más conocidas y ahí compra algo.. o mira. Pero las editoriales menos conocidas (y muchas con mejores precios que las librerías que el resto del año se pueden visitar por Santa Fe o Corrientes) eran las que menos acaparaban la atención.

EL DESESPERADO: no puede faltar. Saliendo de un stand encontramos a un señor sentado en la pared del mismísmo stand leyendo lo que acababa de comprar con una concentración digna de envidia… el típico ejemplo del que no puede esperar hasta llegar a la casa para ver qué se compró. Un curioso con todas las letras.

NO TODO ESTA PERDIDO: fue la mayor sorpresa de la Feria. Ver a un nene leyendo, concentrado y sin darle bolilla al padre (que mientras hablaba por el celular lo apuraba para irse) fue un milagro. Ver que todavía hay chicos que se interesan por los libros es algo maravilloso. Más si hubiesen visto la carita de ese nene descubriendo un mundo nuevo.

Y terminó la Feria… un peregrinaje muy curioso este año, diferente a los anteriores. Veamos qué nos depara la Feria el año que viene. A pesar de los precios, la gente y el tamaño del evento, los invito a ir a curiosear un poco. Es un buen ejercicio intelectual y físico.

Saludos!

Bren

pd: gracias Puch por las fotos

4 comentarios to “paseando por la Feria”

  1. Chori Says:

    Bueno, es inevitable no hacer algún comentario con respecto a la Feria.

    Antes de comenzar debo admitir que no soy un lector asiduo, pero desde peke que me llevan a la Feria del Libro y para mi es como un entretenimiento anual que me doy.

    Hechas las aclaraciones, comienzo por confirmar que hay 0 control en la entrada a la Feria. Yo personalmente entré con mi credencial vencida.

    Una vez dentro me llamó la atención la cola de 150 m ke había al lado de uno de los pabellones donde la gente tramitaba el DNI. O.O yo pensé que regalaban algo.

    Otra sorpresa fue al = que Bren, ver la fotocopiadora, pero yo fui directamente y pregunté a una Srta esvelta que se encontraba en ese stand si realmente estaban fotocopiando libros. Uno sabe que la pregunta es tonta (sería ilógico que fotocopiaran libros en la propia Feria), pero lo hace = porke en este país todo vale.

    Mientras daba vueltas por la Feria, supe de una charla que se daba en uno de los Salones y cuando estaba llegando me cruzo con periodistas, Señoras coquetas que adulaban a alguien, Mastodontes de gafas oscuras que “protegían” a alguien,… yo no entendía nada, hasta que lo veo a él, a mi Gobernador, el Sr Scioli. Vaya sorpresa.

    O sea la Feria terminó siendo como un huevito Kinder lleno de sorpresas pero que me dejó con las ganas en cuanto a literatura.

  2. Brenda Ailin Segurel Says:

    Chori:
    para… ¿dónde estaba lo del DNI? está bien que es papel con letras y es plausible de ser leído… ademas de ser una buena convocatoria para llevar gente a la feria… pero es medio desubicado.
    Igualmente, el stand que más convoca cada año es el de Fernet con sus chicas pelo color Shrek….
    Y si.. es todo un huevo kinder.. uno tiene las expectativas de saciar su hambre y gula y al final se da cuenta de que la sorpresa es malísima.
    Sigo sosteniendo que Parque Rivadavia, Plaza Italia y los tugurios extraños de la calle Corrientes tienen mejores títulos y mucha más onda literaria que la Feria.
    Gracias por el post, Chori
    Bren

  3. María Julia Casares Says:

    PUENTES SÍ, MUROS NO

    Gustavo Rojana

    Mis abuelos, como muchos inmigrantes, toparon con muchos “muros” en la
    búsqueda de “su lugar en el mundo”. “Muros” diversos, que a veces les
    parecieron imposibles de salvar: idioma, costumbres, vestimenta, religión…
    Sin embargo, no me caben dudas de que la decisión de anclarse a esta
    tierra nuestra tuvo como motivo principal que en ella, por cada muro que
    un intolerante levantaba, infinidad de puentes les fueron tendidos. Los
    generosos de espíritu siempre, afortunadamente, fueron y son mayoría en
    este país.

    #

    La síntesis entre lo que mis padres y abuelos me brindaron y lo que mi
    país me dio es esto que hoy soy, que me define como un “otro”, diferente,
    sí, pero con ganado derecho a “ser” y a “hacer” en esta tierra: un
    ciudadano argentino, bautizado en la fe católica, de origen palestino, que
    construye su día a día en su patria, y que, a la vez, intenta desagregar
    los aspectos humanos de un conflicto que pareciera circunscribirse al mero
    enunciado de cifras que banalizan -cuando no niegan, cuando no ocultan-
    que detrás de ese conflicto –y de un muro levantado por la intolerancia-
    hay inocentes, indefensos sociales, silenciados, los “nadies” de Galeano,
    que la humanidad pierde obscenamente, minuto a minuto, por obra de las
    mezquindades de sus dirigentes.

    La sola dignidad que me debo, por origen y por principios, y que debo a
    mis hijos, me llevan a dedicar parte de mi trabajo como escritor a ese
    conflicto, haciendo uso de la única herramienta que creo válida para
    construir un mundo que integre al hombre con el hombre: LA PALABRA, en pos
    de un futuro en el que la aniquilación sea sólo el mal recuerdo de épocas
    en las que el hombre, como decía Miguel Hernández, acechaba al hombre.

    De los muros hay que hablar, es el único modo de empezar a ver, de una vez
    por todas, que ahí están, erigiéndose como signos claros de que no todos
    optan por construir puentes que acerquen el hombre al hombre. Y que
    entonces nuestra tarea, la de quienes optamos por la paz, es urgente.

    Y con la palabra como único puente posible, yo también hablo y escribo
    sobre un muro: el que fuera erigido por Israel en territorio palestino.

    Hay quienes se sienten molestos de que lo haga desde un lenguaje como el
    literario, incómodos de que sea la metáfora la que hable de este muro (que
    no es, precisamente, “metafórico”), y, especialmente, molesta la
    referencia a los costos en términos humanos, en términos de posibilidades
    de construir la paz, que dicho muro conlleva.

    Pero como este país no es un territorio en el que las armas sofisticadas
    puedan ser usadas para ocultar lo que TODOS ven, o para acallar las voces;
    como en este país nuestro, el uso de la violencia efectiva sigue, gracias
    a Dios, siendo un delito, apelan a la violencia simbólica. Y entonces
    ejercen presión: para que desde nuestro stand en la Feria del Libro se
    dejen de representar escenas de mi novela, o para que el Museo Roca, donde
    debía dar una charla el día 2 de junio, me avise que se suspende con la
    pueril excusa de las “razones de fuerza mayor” (sic).

    En resumen, ejercen presión para que no se hable de lo que ellos mismos
    construyeron. En resumen, en un territorio de paz como el nuestro, también
    hay quienes se empeñan en levantar o en hacer que otros levanten “muros”
    para que sólo sean las suyas las voces que se escuchen. Creo, si no me
    equivoco, que eso se llama DISCRIMINACIÓN.

    Duele tener que hablar de muros en plena democracia. Duele tener que
    hacerlo cuando se recuerda que el mundo festejó con algarabía la caída de
    uno. Duele, porque llevado por ese “mal hábito” de cultivar la memoria que
    tenemos los escritores, no puedo dejar de leer el presente a la luz –o
    debería decir “a la sombra”- de lo que arroja el pasado. Duele, cuando
    todavía nos avergüenzan, como especie, los muros levantados por el nazismo
    alrededor de los guetos y campos de concentración.

    Y entonces la memoria me dicta que en nuestro país fue la dictadura la que
    levantó muros para aniquilar, ocultos tras ellos, a toda una generación
    destinada a dirigir los destinos de este país; muros levantaba un
    “interventor” de la dictadura, alrededor de las villas miseria, para
    esconder la miseria vergonzante a la que eran condenados nuestros hermanos
    más indefensos, en una provincia norteña… Y hasta también logró
    “tapiarles” el entendimiento a unos cuantos que lo hicieron gobernador,
    “democráticamente” elegido… Muros de silencio levantaron muchos que
    miraron para el costado cuando se llevaban a vecinos, amigos, familiares;
    muros de ignorancia levantó la censura, la quema de libros, el exilio de
    escritores y pensadores argentinos; muros se erigieron alrededor de las
    escuelas, para que el “conocimiento” se mantuviera aséptico de las
    realidades vergonzosas que desbordaban a nuestra sociedad; muros de
    papelitos y cánticos triunfalistas fueron, también, esquizofrénica,
    increíblemente inexpugnables a los clamores de los torturados y a los
    llantos de los nacidos en cautiverio clandestino, cuando el Mundial 78. Un
    muro de falsa bonanza, de frívolo vedetismo, de mentida inclusión en el
    “primer mundo” fue suficiente para desviarnos la mirada y consumar el
    despojo y la destrucción económica y moral de nuestro país…

    Recuerdo, y entonces me resisto a creer esto que estoy viviendo, esta
    discriminación con la que se me quiere acallar; esto, que no es otra cosa
    que la reproducción de las estrategias de un pasado cercano que nos
    avergüenza. Muros: obstáculos a la visión, barreras al entendimiento,
    límites que intentan legitimar el excluyente “nosotros” y los “otros”,
    murallas que cierran el “paso”, que impiden el encuentro necesario, el
    contacto enriquecedor; cercos de hormigón y concreto para que no se vea de
    qué modo el ser humano se encarniza contra otro. Muros: en ellos se
    estrellan los sueños y se fracturan las voluntades; en ellos la palabra
    conciliadora rebota, no surca el aire ni se proyecta como posibilidad de
    unión. Muros: contra ellos se congelan todos los posibles abrazos.

    _______

    Gustavo Rojana
    es autor de “El Muro”, 2da. Edición, Editorial Argenta. Ex presidente de
    la Colectividad Palestina en la Argentina. Periodista e investigador de la
    problemática palestina. Productor artístico de varias obras teatrales y
    musicales como “Hair”, “Casting” y “Jaime querido”. Nacido en Zárate,
    Provincia de Buenos Aires, el 12 de julio de 1960.

  4. Brenda Ailin Segurel Says:

    Maria Julia:
    muchisimas gracias por la cita de Gustavo Rojana. No la conocía, voy a ver si consigo el libro para enterarme un poco más de la cuestión que de por sí es más que interesante. La semana pasada estuve en un congreso sobre fronteras culturales, etnicas y políticas y se tocó el tema, y el debate fue genial, creo que pronto voy a subir algunos extractos de las ponencias para continuar por aca el debate.
    Leo y releo el abstract de este libro y se me pone la piel de gallina…
    Muchas gracias de nuevo, saludos
    Brenda

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