¿Se festeja o se agradece?

Siempre me resultó curioso que el día del trabajador no se trabajara. En el colegio nos suelen enseñar que el 1º de mayo es el día del trabajador y que gracias a un grupo de personas que se manifestaron, la jornada laboral es de ocho horas. “Alumnos, no vengan al colegio el 1º de mayo porque es feriado”. Y punto. Si la memoria no me falla, ninguna maestra, profesora o educador con títulos varios nos explicó a qué se debía el feriado, así que me dispongo a contarles un poco de la historia, una breve reseña de lo que sucedió…

Situémonos a mediados del siglo XIX, cuando la Revolución Industrial empezaba a cambiar el mundo. Todo muy bonito, todo muy nuevo y todos relativamente contentos. Pero ¿qué paso? Pasó que se trasladó el esquema de trabajo del campo (donde trabajaba toda la familia, todo el día, pero cada edad y cada sexo se adapta a sus posibilidades y condiciones físicas) al esquema de trabajo industrial, (es decir, no importaba si eras abuelo, padre o hijo… toda la familia, todo el día pero no al aire libre sino en una fábrica y sin importar edad, sexo o capacidad física). Imagínense trabajar en serie durante 12hs… más allá de las leyes laborales y del sueldo de subsistencia, es imposible mantener estable el núcleo familiar.

Así hacia 1874 un grupo de obreros ferroviarios norteamericanos llevaron a cabo una huelga que duró varias semanas e involucro a varios estados y varias organizaciones, hasta que se creó, en 1881 la Federación Americana del Trabajo (American Federation Labor, AFL). Estos muchachos, en sus sucesivos congresos, comenzaron a exigir una ley nacional para reducir la jornada laboral a 8 horas diarias. Como nadie se hizo eco de estos reclamos, la AFL decidió llevar a cabo una huelga general el 1º de mayo de 1886. ¿Cuál era el objetivo? Ocho horas de trabajo, ocho horas de reposo (las supuestas horas que se deben tener para que el cuerpo descanse) y ocho horas de recreación (personal, familiar, etc). El presidente de ese momento, Andrew Johnson, dio vida a la ley Ingersoll que establecía las 8 horas de trabajo diarias.

Como esta ley no la cumplía nadie, el 1º de mayo de 1886 más de 190 mil trabajadores se declararon el huelga y un número similar amenazó con el paro. Como resultado hubo una serie de enfrentamientos con la policía y un saldo de muertos en las principales ciudades industriales de Estados Unidos.

Pero esto no terminó el 1º de mayo. Durante varios días siguieron ocurriendo hechos de violencia y convocatorias de los diferentes gremios y grupos obreros. Un periodista que fue testigo de estos actos, Hessois Spies, realizó una editorial y convocó una movilización (mitin de Haymarket). Quienes encabezaban el acto eran cuatro militantes vinculados a grupos anarquistas y socialistas (Spies, Albert Parsons, Samuel Fielden). Cuando estaba terminando el acto, hubo un intercambio de palabras poco feliz con la policía y algún bestia tiró un a bomba contra el grupo de seguridad; resultado: un poli muerto y varios oficiales heridos. ¡Para qué! Se armó la debacle total y varios más murieron y otros tantos resultaron heridos.

Todo este caos llevó a que se decretara en Chicago el estado de sitio y que se detuvieran a los líderes del mitin y varios cientos de personas. Un pequeño grupo de éstos fue hallado culpable por la bomba: Hessois Auguste Spies, 31 años, periodista; Michael Schwab, 33 años, tipógrafo encuadernador; Georges Engel, 50 años, tipógrafo y periodista; Adolf Fischer, 30 años, periodista; Louis Ling, 22 años, carpintero; Samuel Fielden, 39 años, pastor metodista y obrero textil; Oscar Neebe, 38 años, periodista socialista.

Se llevó a esta gente a juicio. Se dice que fue un juicio parcial y orientado para culparlos de armar un complot anarquista. También se dice que se usaron testigos falsos y que la prensa oficial agitaba al público para que se llegara a un castigo. Así que para agosto de ese año se los sentenció a pena de muerte a todos, salvo a Neebe que le mandaron a trabajos forzados. La defensa quiso apelar, los rechazaron un par de veces, el mundo y el propio país empezó a presionar y se consiguió la conmutación de dos de las penas (Fielden y Sollwab) por prisión perpetua. Así que el 11 de noviembre fueron ejecutados los que quedaban.

Relato de la ejecución
“…salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas plateadas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos… abajo la concurrencia sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro… plegaria es el rostro de Spies, firmeza el de Fischer, orgullo el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita que la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora… los encapuchan, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos cuelgan y se balancean en una danza espantable…”
José Marti (Corresponsal en Chicago de “La Nación” de Buenos Aires).

Para 1889 la Segunda Internacional declaró el Día Internacional del Trabajador, en memoria de los sucesos de Chicago. En 1954 el papa Pío XII declaró el 1º de mayo como festividad de San José Obrero. Pero, curiosamente, en Estados Unidos no se festeja, sino que celebran el Labor Day desde 1882 cada primer lunes de septiembre…

¿Qué representa, entonces, todo esto? Nada más ni nada menos que el inicio de la lucha por los derechos laborales básicos: las ocho horas de trabajo diarias. Esto tardó bastante en volverse casi una ley universal, incluso todavía hoy hay muchos países que tienen unas leyes laborales propias de la Revolución Industrial. No solo el horario, sino las condiciones de salubridad y de trabajo general, el reposo necesario…

Más que festejar, habría que reflexionar. En Argentina tenemos una amplia legislación laboral, pero que muchas veces no se cumple, o se cumple a medias. En otras partes del mundo directamente no existe. No importa en donde, pero me parece que esta lucha por los derechos de los trabajadores no terminó. Hay muchas cosas por hacer.

Disfruten sus derechos y acuérdense de sus obligaciones… en memoria de aquellos que dieron todo.

Brenda.-

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