Lugones no es sólo una autopista más dentro de la enmarañada red de calles porteñas. Fue también un escritor argentino bastante controvertido por sus ideas políticas, propias del momento en que vivió. Nació en 1874, ergo, vivió la época de las grandes presidencias (Generación del ´80), la afluencia de inmigrantes y la introducción de ideas e ideologías varias que hacían que le mundo debatiera: socialismo, liberalismo, fascismo y conservadurismo. Lugones pasó por todas las fases (bien de argentino, pasó por todas las ideologías), lo cual lo llevó a escribir en diarios de orientaciones varias.
Historia de Mi muerte – Lugones
Soñé la muerte y era muy sencillo;
una hebra de seda me envolvía,
y a cada beso tuyo,
con una vuelta menos me ceñía
y cada beso tuyo
era un día;
y el tiempo que mediaba entre dos besos
una noche. La muerte era muy sencilla.
Y poco a poco fue desenvolviéndose
la hebra fatal. Ya no la retenía
sino por solo un cabo entre los dedos…
Cuando de pronto te pusiste fría
y ya no me besaste…
y solté el cabo, y se me fue la vida.
Pero más allá de su vida y sus ideas (que darían para largas discusiones y debates) también sentó las bases de un estilo narrativo (la narrativa breve) en Argentina. Fue Premio Nacional de Literatura (1926) y presidió la Sociedad Argentina de Escritores. En 1938 se quita la vida.
Curiosamente no se festeja el Dia del Escritor en la fecha de su muerte, sino el día que nació: 13 de junio.
A veces, cuando leemos una obra, nos acordamos más del argumento que de quién la escribió. A veces, nos identificamos con un personaje, una historia, un momento y pensamos que el escritor nos estaba leyendo la mente, que vivió lo mismo. Nos sentimos más entendidos por él que por cualquier otra persona y nos sumimos en la lectura como si fuera un diálogo con aquel que escribe. Y agradecemos que esa persona haya tenido la buena idea de agarrar un lápiz y un papel, una computadora o una máquina de escribir y haya puesto toda su imaginación, su experiencia o lo que sea en semejante libro, ensayo, poema.
Al fin y al cabo es como escribió Cortázar “los libros van siendo el único lugar de la casa donde todavía se puede estar tranquilo“.
Feliz día a todos aquellos que escriben (y describen) estos refugios para poder estar tranquilos.
saludos,
Brenda