Los gnomos existen. Y que nadie lo discuta. Llegan al cerro vestidos con casco, caminan como robots y usan esquies del tamaño de un pinguino. Dan miedo y después dan ganas de correrlos y tirarlos por un barranco… hasta que sueltan la lengua y a uno se le caen las babas.
Sí, son mis pequeños alumnitos, entre 4 y 6 años. Tienen esa cosa de preguntar con una seriedad tal cosas que jamás se te hubiera ocurrido pensar.
“seño, ¿por qué se mueven las aerosillas?”, “el cable, ¿es para que los gigantes no se hundan en la nieve?”, “¿por qué las montañas tienen esa forma?”, “¿cómo se forman las montañas y las pistas por donde esquiamos?” (aca es donde me culpo no haber prestado más atención en la clase de geografía del secundario), etc.
Y las actitudes!! un gnomo de estos, parado en la fila de la silla, listo para que un adulto lo acompañe, agarra al desconocido de la mano y le dice, con toda seriedad:
-”señor, ¿usted esquía?”
-No, yo soy peaton, vos esquias?
-: si, si… (pequeño gnomo que es la primera vez que se pone un par de esquies y apenas puede caminar en la nieve… pero con una seriedad y una confianza dignas de admirar)
Otra.. una clase de biología:
-seño, vos sabias que en los árboles con huecos y sin hojas hay pajaros carpinteros?
-sí, sabia. Alguna vez viste uno?
-: no, pero me dijeron que son re bonitos. (nene de 4 años)
En fin… antes de tirarlos al vacio, conviene escuchar a estos chicos…. nos hacen prestar atención a cosas realmente divertidas y que a veces olvidamos.
saludos
bren